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Una vez entrado el CO2 a la célula y una vez finalizado la ruptura de agua, el siguiente paso es la fijación del carbono o Ciclo de Calvin, en las plantas C3, el carbono se fija en un molécula llamada gliceraldehído fosfato, esta es un intermediario en la fotosíntesis, su abreviatura es G3P y es un azúcar de tres carbono;, esta molécula y las que derivan de ella suministran la fuente energética a partir del cual puede sintetizarse la gran diversidad de moléculas orgánicas.

Las moléculas de gliceraldehído fosfato pueden fluir en una variedad de vías metabólicas distintas, dependiendo de las actividades y requerimientos de la célula. A menudo se integran en glucosa o fructosa, siguiendo una secuencia que es en muchos de sus pasos la inversa de la secuencia de la glucólisis, la gluconeogénesis.

En algunos pasos, las reacciones simplemente se invierten, pero las enzimas son las mismas. Estos azucares son utilizados para la síntesis de almidón y celulosa para sus propios fines y sacarosa para exportar a otras partes de la planta. Las células animales la almacenan como glucógeno. Todas las células usan azúcares, incluyendo el gliceraldehído fosfato y la glucosa, como punto de partida para la elaboración de otros carbohidratos, grasas y otros lípidos y, con la adición de nitrógeno, para elaborar aminoácidos y bases nitrogenadas.

La fotosíntesis constituye el punto de captura de energía de las plantas y de la casi totalidad de los seres vivos, la respiración constituye un sistema mediante el cual todos los seres vivos consumen la energía almacenada en los enlaces químicos. En las plantas, ambos procesos ocurren en forma simultánea. Para que las plantas puedan crecer, la velocidad a la que se realiza la fotosíntesis debe exceder la velocidad de la respiración.
A muy bajas concentraciones de dióxido de carbono o a muy bajas intensidades de luz, la cantidad de energía capturada por la fotosíntesis será igual o menor que la consumida a través de la respiración.


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